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COVID-19, UNA ENFERMEDAD QUE DEJÓ DE SER INVISIBLE

Algo que parecía tan lejano y que nunca iba a llegar ahora esta tan cerca de nosotros, acechándonos, en las últimas horas conocemos que familiares o amigos se han infectado de coronavirus, muchos no han ganado la batalla, otros están en pie de lucha en hospitales y en sus hogares, tantos valientemente han vencido al COVID-19 y tienen una segunda oportunidad de vida.

“Manuel” (nombre protegido) cataloga al coronavirus como una de las peores pesadillas que vivió despierto; hace aproximadamente dos meses su hermano presentó tos, pero obviaron ir al doctor y se automédico, al mes la misma tos regreso y con fuerza, de a poco el cuadro se agravaba, poco después sabrían que estaba infectado, de un día a otro tuvo dificultad para respirar, lo llevaron a una casa de salud dando cumplimiento a los protocolos y en menos de 24 horas falleció. Sus familiares no pudieron acudir al sepelio de sus cenizas porque estuvieron aislados cumpliendo con lo establecido por el Ministerio de Salud Pública (MSP).

La desinformación ciudadana hizo que mientras el hermano de Manuel estaba ingresado en un centro médico, sus familiares se confundieran tras recibir varias llamadas en las que les aseguraban que lo podían curar, por lo que buscaron otro tipo de atención médica.

Hoy ‘Manuel’ puede contar la historia que vivió, él fue la persona que tuvo mayor contacto con su hermano fallecido, sin embargo, por el uso correcto de la mascarilla en todo momento evitó el contagio.

Milton Paredes, epidemiólogo del distrito de Salud de Latacunga, manifestó que, si una persona que presenta síntomas como fiebre, tos, dificultad para respirar, debe acudir de inmediato a un centro de salud, porque de esa manera se puede levantar un cerco epidemiológico y cortar la cadena de contagio.

En Latacunga hasta el lunes 6 de julio se registran 73 personas fallecidas, los pacientes fallecidos tienen diferentes particularidades, la mayoría de ellos eran personas de la tercera edad, personas con alguna enfermedad crónica y algunos otros que se demoraron en acceder a los servicios de salud.

Se prevé que hasta finales de julio se llegue al punto más alto de contagio, pero si no existe concientización por parte de los ciudadanos y empiezan las reuniones, no respetan el distanciamiento social, entre otros factores, podrían provocar brotes más grandes y adelantar el proceso.