Originalmente la palabra latina “virtus” se utilizaba para describir específicamente el coraje marcial, pero con el tiempo fue evolucionando hacia las virtudes romanas, alejándose del concepto de un guerrero valiente y dirigiéndose hacia las cualidades que debe tener un buen hombre, esto incluye la prudencia, la justicia, la templanza (autocontrol) y el coraje.
Una clase de como practicar estas virtudes acaba de darnos un ecuatoriano que ha puesto en alto el nombre de nuestro país, me refiero a Richard Antonio Carapaz Montenegro, un joven carchense que nació un 29 de mayo de 1993, en la parroquia rural de El Carmelo, de la capital del ciclismo ecuatoriano.
Cuando niño, ocurrió algo que marcaría su destino, mientras descansaba de las labores propias del campo llegó su padre, don Antonio, con una carga de chatarra, con la curiosidad propia de su edad, el menor de los Carapaz se acercó a revisar los metales retorcidos y con sorpresa encontró una vieja bicicleta tipo BMX que cautivó su atención, por lo que pidió a su progenitor que le permitiera quedarse con ella.
Fue el chispazo que encendió el sueño que lo llevaría al ciclismo profesional, iniciándose formalmente a los 15 años de edad en el equipo aficionado Panavial Coraje Carchense, donde recibió las primeras enseñanzas de algunas glorias de esa tierra como Juan Carlos Rosero y Paulo Caicedo.