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REDES (ENTRE-TEJIDOS) SOCIALES

Las nuevas formas de comunicación han cambiado sustancialmente en la cotidianidad del ser humano desde finales del siglo XIX, aunque puede ser muy temprano el antecedente, los avances científicos y tecnológicos le han brindado al hombre nuevas formas y hábitos de comunicación y de interrelación con los demás; ya no somos, para nunca más, las aldeas de décadas anteriores, ahora todos estamos cerca, unidos a través de la comunicación, nos  sentimos parte de la comunidad mundial, aunque esto se haya superado en lo virtual siguen existiendo grandes diferencias económicas, brechas sociales, políticas y culturales que parecen insuperables.

Mucho tienen que ver las “redes sociales” que se han convertido en el espacio virtual para decir lo que pensamos, para hacer saber a los demás lo que hacemos o dejamos de hacer; en definitiva para demostrarle al mundo que hemos derruido la delgada línea de nuestra  intimidad y todo, o casi todo, lo encontramos en las redes  sociales. Coincidimos está reflexión con el 30 de junio que se reconoce como el día mundial de las redes sociales.

Las redes sociales han sido catalogadas como medios extremadamente viscerales muy poco propicios para el debate público de ideas, las cualidades de estos espacios como decía el pensador italiano Umberto Eco recrudece en una desmedida imbecilidad del ser humano que ante el vértigo, la brevedad de la información no distingue su entorno.

No obstante son “el único instrumento de expresión directa de cada ciudadanos”. Para mucha gente es la voz del pueblo, porque le permiten a todas las personas sin distingo de ninguna naturaleza, a expresarse y a decir lo que quieren, lo que sienten y lo que aspiran de la vida, de sus familiares, de los gobernantes y  de la comunidad en general, ¿pero en realidad se logra ese propósito?

A través de las redes sociales nos sentimos integrados a esta gran sociedad, somos parte de espacios que antes estuvieron negados, ahora nos damos el gusto de dar a conocer lo que hacemos, lo que comemos, lo que vestimos, lo que jugamos, lo que arreglamos; les hacemos saber las travesuras, juegos y las ocurrencias del hijo recién nacido o del nieto esperado y adorado.  Todo es evidente o aparentemente existe a partir de esa premisa.

Se habla que las redes sociales permiten banalidades: nos permiten decir y hacer saber cosas que a nadie les puede interesar; queremos ser conocidos, ser “populares”, queremos que nuestra “marca personal” tenga presencia en estas plataformas que nos trasladan inmediatamente a todo el mundo. Nos auto promovemos, nos promocionamos, como nadie antes lo había hecho, ahora podemos hacerlo nosotros mismos, sin pedir de favor a nadie que nos  “hagan famosos”; no está por demás decir que las redes sociales nos han convertido en un grupo de “narcisos”, además con gran vocación exhibicionista, que necesita una valoración del mundo exterior, hay que enviar cientos de “like” (me gusta), comentarios, fotografías, “emoticones” por decenas de decenas.

Dependemos (al parecer e imperiosamente) del aplauso y admiración en torno a nuestra vida, aunque se convierta en un aumento del trastorno de  personalidad narcisista, que se ha incrementado; según estudios realizados desde 1980 en un 30%, lo que es preocupante en función de los análisis científicos, psíquicos o de la personalidad.

Las explicaciones son de las más diversas, pero la pregunta sigue flotando, con qué interés se exhibe y  exhibe su personalidad. Hay que hacer ejercicio al máximo, una comida sana y “sacar pecho” a las amistades y decir así era hace 4 meses y así estoy ahora, “hecha una figurita” es o no exhibicionismo, narcicismo y ego.

No hay que desconocer  que la condición humana de reconocernos como seres gregarios y sociables nos obliga a comunicarnos con los demás, comunicación que cada vez se va expandiendo, de su casa, a su círculo familiar, a los amigos, a los conocidos, a los desconocidos, a los que quiero llegar “para que se mueran de las iras” (actitud de reacción provocada) y a toda la sociedad para que  se vea que existe fuerza de carácter para el cambio, así entonces se toma en cuenta la interacción y hábitos ya dentro de los espacios virtuales.

Claro que hay personas que pasan horas y horas en las redes sociales diciendo lo que piensan, lo que sienten, lo que saben, lo que se imaginan y de manera constantemente y exagerada con un grado inconcebible de dependencia, padecimiento lo que parece un problema de salud antes que un monologo social.

Necesitamos una comunicación real y directa, no solamente lo que hablamos y decimos, sino que hay que respetar el criterio de los demás y ofrecerles el tiempo necesario para que expongan sus comentarios, no somos dueños de las redes sociales, somos parte de ellas; no solamente se trata de exponer nuestras vidas en vitrinas virtuales y además entrometernos en la vida ajena.

No es solamente de conformarnos con las “selfies” con gran intensidad y en los mismos sitios y posiciones, tampoco se trata de videos que repiten los mismos gestos; la imaginación pierde terreno, no hay la más mínima investigación, creo que en este campo está ganando la espontaneidad y lo que se produce al momento y lamentablemente fenece y no perdura, la historia humana e individual reduce a sus referentes a lo efímero a la brevedad al máximo.

Un día antes de dejar el gobierno anterior, Rafael Correa presentó a la Asamblea Nacional un  proyecto de Ley para controlar y censurar lo que se diga en las redes sociales; el asambleísta Daniel Mendoza, hoy procesado, tras las rejas e involucrado en posibles  actos de corrupción, era el abanderado del proyecto y se mostró a favor de censurar las redes sociales, seguramente para que no se conozca lo que se investiga sobre sus actividades. -Así nomás paga el diablo a sus devotos.

“En sociología el concepto de redes sociales se define para analizar interacciones entre individuos, grupos, organizaciones o hasta sociedades enteras, desde fines del siglo XIX”.

El propósito de las redes sociales es el de conectar a las personas. Debemos debatir en todos los niveles de la comunidad y especialmente en el sistema educativo que las redes  sociales deben ser utilizadas con absoluta responsabilidad, no deben servir para venganzas, para hacer daño a otras personas, para insultar y faltar el respeto a las autoridades; debe servir para replicar las cosas que realmente son reales, no ir inventando cada historia en desmedro de la dignidad de los demás.

Tampoco las redes sociales deben ser el espacio para juzgar a los otros, tengan o no la culpa; muchas personas creen que a través de estas plataformas se pueden denigrar a las personas y satisfacer sus apetitos de desagravio o vengarse de alguna persona; no se puede juzgar al otro a través de las redes sociales, no somos ni juez ni parte.

Las redes sociales son las nuevas herramientas para la comunicación y hay que utilizarlas debidamente, poniendo al frente los valores de ética, moral, respeto a los demás; denunciando y censurando acciones de críticas destructivas que hacen daño a los demás.

Si no estás  en las redes sociales, no estás en nada, no existes. Cabe decirlo como consecuencia de visibilidad y evidencia. “Estoy en redes sociales, luego existo