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El nuevo folclor ecuatoriano en María José Tejada Morán

Nacida en Ecuador el 26 de julio de 1976, hija de Pablo Tejada (latacungueño) e Hilda Morán (manabita), María Tejada se impregna desde niña de un universo musical rico en mestizaje. Nieta del pintor cotopaxense, Leonardo Tejada; su esposo es el guitarrista francés, Donald Régnier, con quien procreó un hijo.

Tomando como referencia bibliográfica la página https://www.maria-tejada.com/es/biografia/, podemos ofrecer a nuestros dilectos lectores una visión panorámica de esta destacada artista.

Comenzó su aprendizaje artístico a la edad de 4 años, con maestros de la Escuela Nacional de Danza. Su actividad vocal inició a los 10 años; a los 20 años, ganó el tercer lugar en el Festival OTI (capítulo Ecuador).

En 1998, una vez obtenido su diploma de Marketing con sub-especialización en Música en la Universidad San Francisco de Quito, viajó a Europa; allí estudió en el Conservatorio Regional de Metz (Francia), donde obtuvo medalla de oro en canto popular jazz bajo felicitación unánime del jurado. Participó en múltiples proyectos de música latina como Dalia Negra, Huarango, Sol del Sol, entre otros. En el año 2000, fundó el dúo Iguazú junto a su esposo Donald Régnier, quien se convierte en su productor musical.

Ha recibido numerosos premios y condecoraciones por sus producciones discográficas y propuesta artística. Entre las instituciones han reconocido su trabajo podemos citar: Ministerio de Cultura, Municipalidad de Quito y Asamblea Nacional del Ecuador.

Especialista en el estudio del folclor latinoamericano, su canto se nutre de numerosas influencias que ofrece este vasto y rico repertorio, así: música popular brasileña, música andina, folclor afro, música caribeña, llegando a impregnarse de otros colores más distantes, como el fado portugués y el big-band de jazz francés.

Tiene 10 discos como solista; Tejada propone una visión personal y contemporánea de un repertorio compuesto de clásicos de América Latina, al igual que de composiciones inéditas, bajo distintos formatos que van desde el dúo de voz y guitarra, cuarteto de cuerdas hasta ensambles vocales a capela.

Es considerada una artista vanguardista, ha logrado rescatar y reinventar la música tradicional ecuatoriana, integrando en ella nuevos elementos como la improvisación, los “vocaleses” (escritura de letra sobre músicas instrumentales o solos de jazz), así como también la integración de nuevos recursos vocales, melismas y ornamentos provenientes de otras culturas musicales, como por ejemplo del fado portugués

María multiplica colaboraciones con otros artistas de la región, creando un abanico de horizontes: folclor (Segundo Cóndor, Julio Andrade, Orquesta de Instrumentos Andinos del Ecuador), jazz (Raimon Rovira, Cayo Iturralde de Pies en la Tierra), música académica (Jorge Oviedo, Ensamble Quito 6, Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador), e incluso canción junto a los cantautores Alex Alvear, Fabián Meneses, Diego Luzuriaga de Ecuador, y Fernando Aramís, Liuba María Hevia de Cuba.

Domina cuatro idiomas: español, inglés, portugués y francés. Tanto en Francia como en Ecuador, María ha desarrollado paralelamente una actividad como maestra de canto popular. Algunas instituciones con las cuales ha colaborado son: Conservatoire de Thionville (Francia), Universidad San Francisco de Quito, que forma parte de la red de la reconocida Berklee School of Music (Boston, USA) y el Conservatorio Mozarte de Ecuador; y desde una perspectiva holística y liberadora, ofrece talleres de “Canto Sanador”.

María Tejada es una artista que a través del canto cuenta historias que buscan trazar un camino de vida, pleno de encuentros y sanación. Un referente esencial que traza la ruta artística de Tejada lo encontramos en un escrito en el portal https://mandragorateatro.org/maria-tejada/ , de autoría de Ana Cristina Franco, del cual extractamos dos párrafos fundamentales:

Cuando era niña, después de la escuela, María Tejada solía ir a casa de sus abuelos Elvia Chávez y Leonardo Tejada, ambos pintores. Quizá haya sido allí, en esa casa que para ella resultaba encantadora y misteriosa, donde se haya forjado su instinto musical. María veía a sus abuelos pintar mientras escuchaba pasillos, boleros o tangos que su tía Susana, -que también vivía ahí -ponía en el tocadiscos. Esas tardes, sus abuelos, su música y su arte se quedarían grabadas para siempre en su memoria.

Su música está bastante inspirada en su abuelo, porque Leonardo Tejada trabajaba elementos folclóricos y los fusionaba con pintores como Miró o El Greco. A pesar de que su arte se estaba alimentando constantemente de las vanguardias, su abuelo solía decir que es súper importante que un árbol mantenga siempre las raíces cerca, fuertes, porque son ellas las que lo sostienen.